domingo, 30 de marzo de 2008


DIEZ

Creo en los amigos
Creo en la amistad y cuando digo creo, digo eso....creo.
No es simple convencer acerca de este sentimiento pues, la
palabra amistad, no solo ha sido utilizada muchas veces, sino
que ha sido usada con maldad, y por interés ha sido vapuleada
hasta hacer de ella una palabra tan simple como:
mesa,
silla,
cama,
etc.
Tampoco es sencillo decir CREO en la amistad,
porque la amistad implica un compromiso que, a veces, nos
queda demasiado grande.
La amistad implica,
una entrega autentica hacia el amigo,
una apertura total,
un deseo de compartir todas y
cada una de las cosas que uno posee y es.
La amistad implica enamoramiento.
Un amor que va mas allá del enamoramiento de pareja.
En la amistad se comparten alegrías,
buenos momentos,
felicidad,
pero...
también se comparten tristezas y penas.
Y es allí....donde se comprueba la amistad,
donde el compromiso debe ser grande.

Es muy fácil ser amigos mientras todo esta bien,
mientras las cosas marchan viento en popa pero,..
es muy difícil quedarse allí cuando las cosas están mal,
cuando la tormenta arrecia,
cuando la pena nos invade,
cuando la desesperación y la amargura están presentes.
Ser amigo es aceptar el compromiso total,
es aceptar al otro con todo lo suyo,
con lo bueno y,
con lo malo.
Es comprometerse a cambiar lo malo del otro,
y estar dispuesto a cambiar lo malo propio,
animar lo bueno del otro y
estar dispuesto a poner al servicio común lo bueno propio,
es estar abierto al dialogo franco y profundo,
es transparentar el alma y
aceptar la transparencia del otro con el compromiso que ello
implica,
es poner al servicio común el cofre de los secretos para que
estos estén a buen resguardo.
Creo en la amistad pero...en esa amistad compromiso.
Creo en la amistad que, a través de buenos y malos momentos,
conduce a la felicidad compartida.
Nunca digas amigo si no sientes dentro tuyo ese deseo de
compromiso profundo, de entrega no temporal, sino eterna.
Cuando digas amigo hazlo convencido de que lo decís de
una vez y para siempre.
Nunca digas amigo si no estas dispuesto a la entrega.
Porque si te engañas a ti mismo tarde o temprano te sentirás
fracasado en la amistad,
y creo, que ese debe ser el peor de los fracasos en la vida.

Teresa Llevilao:
‘‘No es fácil, pero tampoco imposible...’’

viernes, 28 de marzo de 2008



Dana Parisi:
‘‘...la amistad implica un compromiso que, a
veces, nos queda demasiado grande’’.
" Otra paradója magica del amor
es que puedes sentir
la tristez y el gozo ajeno
como si fueran tuyos,
pero al mismo tiempo
siéntes tus propias sensaciones"
(Kathleen Keating: Amame mucho)

martes, 25 de marzo de 2008

NUEVE
Creo en una educación diferente
Antes de comenzar el capítulo tal vez haya que hacer una
aclaración del por que hablamos de la educación.
La educación antes que nada, según nuestra forma de ver las
cosas,
es un proceso de amor.
Un proceso que comienza desde el mismo momento del nacimiento,
que inician los padres y
todos los miembros de la familia.
Después se continúa en la escuela,
y son los maestros,
los que deben estructurar el proceso paralelamente al del hogar.
Lo que damos a los niños,
a los adolescentes y
a los jóvenes, durante su formación,
permanecerá para siempre.
Quedara mucho mejor gravado en ellos
aquello que demos con amor, no que lo que demos por obligación,
lo que entreguemos sin ganas, lo que dejemos de dar por
egoísmo.
Los docentes y los padres marcan la vida futura de quienes
son por ellos educados.
La educación de hoy deja muchos baches en el corazón,
deja muchos deseos de que podría haber sido mejor.

Tal vez los baches en matemática o lengua o cualquier materia,
no sean tan importantes como los baches que se producen
por falta de amor y comprensión y, a estos últimos, es a
los que menor atención se les presta .
Creo que la educación puede cambiar.
Creo que es posible que la educación sea diferente.
Creo que los docentes pueden tener en cuenta los problemas
e inquietudes de los adolescentes para no presionar,
para no pasar por encima de ellos como si las
cosas que viven no tuviera nada
que ver con la escuela.
Creo que los docentes pueden entender que,
de la misma manera que ellos tienen problemas,
familiares,
económicos,
amorosos,
con sus amistades,
en su trabajo,
también los alumnos los tienen o los sufren en su hogar.
Del mismo modo que estos problemas afectan el buen desempeño
de los docente,
afectan el rendimiento de sus alumnos.
Cuando entendamos esto, estaremos educando en el mundo
real.
Creo que la escuela puede ser para los chicos el refugio donde
sentirse bien,
diferentes,
cómodos,
donde pueden compartir la alegría de su formación,
el agradable proceso de ser cada día mejores,
el rincón donde encontrar un buen consejo, dado por aquellos
que han vivido un poco mas la vida, sus maestros.
¿Es más importante la ciencia, el saber de números y letras
que el corazón?

No creo en los maestros complacientes para los cuales todo
esta siempre bien, y nunca hay nada que corregir.
Creo si, en los maestros que exigen con respeto,
por los tiempos de cada uno,
respeto por la capacidad,
respeto por los sentimientos,
respeto por las formas particulares de ser.
Creo en los limites puestos en el momento justo,
pero no en las injusticias basadas en el estado de animo de
los mayores,
en la incoherencia.
Creo en la amistad entre educando y educador,
en el diálogo franco y directo,
no en las barreras puestas por un miedo injustificado.
No en las barreras que imponen una superioridad absurda.
Creo en el reconocimiento de los limites del educador y en la
posibilidad de un trabajo de educación compartido,
construido entre todos,
dándole al educando el lugar,
el espacio y
la importancia que este tiene para el proceso.
No creo en los docentes enciclopedias, sabelotodos.
No creo en los docentes incapaces de reconocer la razón en
los alumnos y
de dialogar amablemente,
otorgando la razón al que la posea con sencillez y humildemente.

jueves, 20 de marzo de 2008

OCHO
Creo en el beso de amistad
El beso no es privativo de la vida familiar o la pareja.
El beso es una excelente excusa para cualquier encuentro.
Aquellos que creen que solo pueden besar según las costumbres,
un hombre a una mujer,
una mujer a un hombre,
un padre su hija o viceversa,
una madre a sus hijos,....
están muy limitados
en su forma de pensar.
El beso de amistad no es sino aquel que se puede dar a cualquier
amigo o amiga no importando si es del mismo sexo o
del contrario.
Un varón a su amigo,
una chica a su amiga.
El primero, el beso de un varón a un varón, corre el riesgo de
ser mal interpretados por los observadores pero,...Tiene esto
alguna importancia cuando el beso es autentico,
cuando lo que quisimos transmitir llego al destinatario tal cual
quisimos que llegara?
También un padre puede (y debe) dar besos a sus hijos,
debería dar besos de amistad a sus hijos porque, nada mejor
que ser amigo además de padre.
No se deben confundir los roles, estamos de acuerdo, pues
nuestros hijos necesitan un padre, pero si los diferenciamos
con claridad también necesitan en su padre un amigo.

Que es ni mas ni menos el confidente, el compañero de ruta,
el apoyo más cercano, el tutor. ( y estas son nada más y
nada menos que actitudes que también toman los amigos
pero, que hemos dicho antes deberían ser encontradas en el
hogar)
Hay mucha gente que, posiblemente, condene el beso de
amistad, especialmente cuando es entre varones.
Pero, por suerte, hay muchos chicos de la nueva generación
a los que estas condenas no le importan, y comparten el placer
de un beso de amistad.
También somos muchos los que sentimos la necesidad de
dar un beso fraternal a otros.
Un beso desprejuiciado, sin connotaciones de ningún tipo,
especialmente sexuales.
UN BESO FRATERNAL.
El beso hoy, como ayer, transmite una relación especial.
Lleva un mensaje de amor profundo.
Quizá no podemos besar a todo el mundo por el solo hecho
de que nos gusta besar, esto arruinaría el sentido del beso,
pero si debemos besar a aquellas personas a las que nos
une un cariño profundo,
una confianza mutua,
un sentimiento de entrega,
uno o un par de secretos íntimos,
una amistad de largo tiempo,
una amistad naciente pero profunda,
la alegría del reencuentro después de larga ausencia,
la alegría de la reconciliación.
¿Y si se acerca una persona a la que no conozco y pretende
darme un beso?
Por que no, lo acepto y respondo, puede ser el inicio de una
linda amistad.
Todos tenemos necesidad de caricias, y el beso es una for
ma de caricia, y tenemos necesidad de acariciar, de contacto.
Tenemos que aprender a dar y recibir caricias.
Sin ir muy lejos podemos observar a los animales,
gatos,perros, ellos dan y reciben caricias, nos hacen sentir
bien y demuestran claramente, que ellos también lo disfrutan.
¿Por qué los seres humanos tenemos que ser reacios a las
demostraciones de afecto?
El beso no hace mal a nadie, por el contrario reconforta y fortalece.
El beso no es para ser guardado en secreto, es para manifestarlo
en cualquier lugar,
el beso no es para esconderse.
El beso en publico contagia a otros el amor,
la fraternidad,
la alegría de estar....bien.

martes, 18 de marzo de 2008

Un día sin risas es un día perdido.
(Charlie Chaplin)

SIETE
Creo en la sonrisa y en la risa
La risa y la sonrisa son dos fantásticas herramientas que
nos permiten estar bien,
manifestar nuestra alegría,
contagiar nuestro bienestar,
ayudar a los demás a estar bien,
comunicarnos con los otros a los que también les gusta reir,
A partir de una sonrisa podemos relacionarnos con la gente
que nos rodea,
conocerlos,
dialogar,
inspirar confianza,
iniciar una amistad.
La risa es contagiosa
y fortalece el corazón,
anima al que la escucha,
pone de manifiesto nuestras ganas de vivir.
Una cara seria se esfuerza demasiado, gasta mucha energía,
utiliza muchos músculos, cansa.
Una cara sonriente, esta distendida, sin esfuerzo, contagia la
energía que no utiliza en el esfuerzo.
Cualquiera que tenga un poquito de tiempo puede hacer la
prueba si lo desea, cuan menos placentero es estar cinco minutos
serio y cuan agradable es sonreír permanentemente.

domingo, 16 de marzo de 2008

SEIS
Creo en la alegría
CREO QUE LA ALEGRIA es una de las mejores herramientas
para lograr la distensión,
para hacer salir cosas lindas de nuestro corazón,
para compartir.
Siempre debemos estar alegres para transmitir lo que llevamos
en el corazón.
En cualquier lugar donde estemos,
entre amigos, con compañeros,
en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo, pese a todo es
buenos que manifestemos nuestra alegría.
¿Cuál?
La alegría de vivir,
la de tener una familia,
la de poseer amigos,
la de poder estar alegres.
Vivir es...vivir,
de cualquier manera que sea,
siempre que estamos vivos tenemos motivos para estar alegres,
si tenemos familia porque la tenemos,
si vemos porque vemos la belleza que nos rodea,
si sentimos porque sentimos el cariño de quienes nos aman,
si olemos por el perfume de las cosas bellas,
si caminamos porque podemos acompañar a otros a paseas,
podemos recorrer juntos los caminos,
si tenemos un problema porque nos acompañan los amigos,
porque nos aman quienes nos aman,
y así..
siempre hay una buena razón para estar alegres y para manifestarnos
tal como somos.
Creo en la alegría como una forma de manifestar amor,
como medio de comunicación,
como bálsamo para el corazón,
como medio para aliviar tensiones propias y ajenas.
Creo en la alegría,
como creo en el amor,
como creo en el abrazo y
en el beso familiar y de amistad.

miércoles, 12 de marzo de 2008



Norma Mecchia:
‘‘La risa y la sonrisa son dos fantásticas herramientas
que nos permiten estar bien...’’

martes, 11 de marzo de 2008

CINCO
Creo que los hijos deben besar día a día a
sus padres

Cuando digo besar, no me refiero únicamente al gesto físico
de dar un beso.
Besar puede dignificar, según creo, muchas cosas.
Preguntar amablemente, ¿cómo te fue en el trabajo?
Compartir alguna inquietud,
deporte,
película,
o participar de la charla favorita de nuestros padres.
Acompañarlo, con ganas, a pescar,
a una excursión,
una caminata.
Hacer un regalo en su día.
En el día del amigo,
aunque sea una simple chuchería, o una tarjeta con un mensaje
de amor.
Decir, de tanto en tanto, TE QUIERO.
Recibir sin recelos las caricias de papa o de mamá.
Aceptar sus consejos,
discutir amablemente,
no huir cerrando violentamente la puerta,
solo porque no estoy de acuerdo,
no insultar.
Ser responsable en lo que nos toca ser responsables.
Hacernos cargo de la responsabilidad de poner nuestra alegría
juvenil al servicio del hogar.
Ayudar a nuestros padres a soportar los múltiples inconvenientes
por los que atraviesa la familia,
aunque mas no sea acompañando amablemente.
Todo gesto o actitud positiva hacia los demás, puede tener el
mismo sentido que un beso físico, estamos besando simbólicamente
cuando demostrando amor, caridad y buenas intenciones.
¿Qué alegría puede haber en nuestro corazón al estar
peleados permanentemente con nuestros padres?
Al soportar un ambiente de hostilidad e insultos permanentes?
¿Cómo podemos sentirnos bien si no podemos charlar con
ellos?
¿Si no podemos confiar en ellos?
¿Si no queremos confiar en ellos?
¿Si no participamos plenamente de la vida familiar?
¿Cómo podemos sentirnos cómodos si no demostramos el
amor que sentimos por nuestros padres?
Porque....sentimos amor.
Pese a que nos esforcemos por no reconocerlo, sentimos
amor.
Es mucho mas difícil, hacernos los recios,
negarnos a amar, que demostrar lo que verdaderamente
sentimos.
Es mas difícil caretear,
que mostrarnos tal cual somos.
Cuando nos hacemos los duros vivimos la contradicción interior
de saber que estamos mintiendo,
que nos estamos poniendo una careta que lo único que nos
provoca es dolor.
Cuando demostramos lo que en verdad sentimos,
cuando dejamos salir el amor,
y lo entregamos,
no solo nos estamos fortaleciendo sino que además estamos
construyendo nuestra propia felicidad, sobre una base firme.
Adelante,
aflojemos,
amemos a nuestros padres en la practica como sentimos que
los amamos en el corazón.
Tratemos de iniciar diálogos fructíferos y profundos.
Felicitemos.
Indaguemos sobre sus cosas.
Conozcamos su vida pasada a través de las anegdotas que
nos cuentan.
Recurramos a los abuelos, si los tenemos, a los tíos, para conocer
mas a nuestros padres.
Digámosles nuestros secretos.
Recurramos a su experiencia.
Depositemos en ellos nuestra confianza.
Hagamos ahora el ejercicio, nos daremos cuenta que si bien
no es fácil, con constancia y mucho amor se puede.
A muchos les ha pasado que se dieron cuenta de lo que podrían
haber hecho con sus padres no lo hicieron, solo cuando
estos ya no estaban a su lado.
Por que, entonces, tenemos repetir esa experiencia?
Si nuestros padres están pues....aprovechemos hoy su presencia
para no tener que llorar en su ausencia.

jueves, 6 de marzo de 2008

POR FAVOR, TOCAME

Si soy tu bebé,
Tócame.
Necesito tanto que me toques.
No te limites a bañarme, cambiarme los pañales y alimentarme,
Acúname cerca de tu cuerpo, besa mi carita y acaricia
mi cuerpo.
Tus caricias relajantes y suaves expresan seguridad y amor.

Si soy tu niño,
Tócame.
Aunque yo me resista y te aleje,
Persiste, encuentra la manera de satisfacer mis necesidades.
El abrazo que me das por las noches endulza mis sueños.
Las formas en que me tocas durante el día me dicen cómo sientes.

Si soy tu adolescente,
Tócame.
No creas que, porque sea casi adulto,
no necesito saber que aún me cuidas.
Necesito tus abrazos cariñosos y tu voz llena de ternura.
Cuando el camino se vuelve duro, el niño que hay en mi te necesita.

Si soy tu amigo,
Tócame.
No hay nada que me comunique mejor tu cariño que un abrazo tierno.
Una caricia curativa cuando estoy deprimido, me
Asegura que me quieres.
Y me informa que no estoy solo.
Y tu contacto pudiera ser lo único que logre.

Si soy tu compañero sexual,
Tócame.
Podrías creer que basta la pasión.
Pero solo tus brazos rechazan mis temores
Necesito tu toque de ternura que me da fe.
Y me recuerda que soy amado porque soy como soy.

Si soy tu hijo adulto,
Tócame.
Aunque tenga mi propia familia para tocar.
Aún necesito que me abracen mamá y papá cuando me siento triste.
Como padre yo mismo, mi visión ha cambiado.
Y los valoro aún más.

Si soy tu padre anciano,
Tócame.
Como me acariciaban cuando yo era pequeño.
Coge mi mano, siéntate cerca de mi, dame tu fuerza,
Y calienta mi cuerpo cansado, con tu proximidad.
Mi piel esta arrugada, pero goza cuando es acariciada.

No tengas temor.
Solo tócame.

(Phyllis K. Davis. El Poder del Tacto)

miércoles, 5 de marzo de 2008

Dana Parisi:
‘‘Siempre tenemos que estar alegres para
contagiar lo que tenemos en el corazón’’.

sábado, 1 de marzo de 2008

CUATRO
Creo que los padres deben besar a sus hijos
¿Qué comodidad podemos encontrar, salvo que nos hagamos
los indiferentes, en no charlar amablemente con nuestros
hijos?
¿Qué felicidad puede tener nuestro corazón al saber que nuestros
hijos no nos cuentan sus cosas mas intimas porque no confían
en nosotros?
¿Cuán bien nos podemos sentir al saber que nuestros hijos no
hablan de sus cosas con nosotros, porque nos tienen miedo,
porque saben que nunca tenemos tiempo para ellos?
¿Cómo nos podemos sentir reconfortados si nuestros hijos
entran por una puerta cuando salimos por otra, o se encierran
en sus cuartos cuando estamos en casa para no tener encontrarnos
inútiles e incomprensibles?
¿Cómo nos podemos sentir al tratar de convencer a nuestros
hijos que nosotros a su edad éramos mejores, mas sanos, mas
responsables, mas sacrificados, mas estudiosos, cuando ni
nosotros mismos estamos convencidos de tales argumentos?
Cuando sabemos que en realidad no les estamos diciendo la
verdad.
¿No es mejor estar persuadidos de que nuestros hijos confían
plenamente en nosotros?
¿Qué cuando tienen algún problema acuden primero a nosotros?
¿No es mejor estar alegres de sentirnos rodeados de aquellos
que son nuestra sangre
que nos quieren, que buscan refugio en nosotros,
que buscan amor en su hogar?
Estas y muchas otras delicias de la vida se encuentran sin lugar
a dudas en ese beso o ese abrazo diario que proporcionamos
a nuestros hijos desde que nacieron.
Esa alegría y felicidad que nos inundó el día que nació cada
uno de nuestros hijos debe mantenerse a lo largo de toda la
vida.
Claro está que, no es fácil criar hijos.
Nadie dijo lo contrario pero,
tampoco nadie pudo demostrar que criarnos a nosotros haya
sido una tarea mucho mejor.
Nuestros hijos son, sin dudas, lo que nosotros hacemos de ellos.
Pues entonces, procuremos hacer de ellos personas sensibles,
amorosas,
autenticas y
sinceras.
Procuremos hacer de ellos personas capaces de buscar día a
día su propia felicidad,
y capaces de procurar también, felicidad a las personas que
los rodean.
Los mayores, muchas veces, no confiamos en la juventud
porque también fuimos jóvenes.
Pero nunca es tarde para enmendar los errores,
en nuestros hijos lo podemos lograr,
poniéndonos como ejemplos,
no de perfección porque no lo somos.
Debemos confiar en ellos y contarles nuestros errores y fra
casos y procurar que ellos entiendan que deben actuar de
manera diferente para no hacer lo mismos.
No somos perfectos, ellos quizá tampoco lleguen a serlo pero
a través del dialogo y la comprensión posiblemente se esfuercen
por mejorar.