DIEZ
Creo en los amigos
Creo en la amistad y cuando digo creo, digo eso....creo.
No es simple convencer acerca de este sentimiento pues, la
palabra amistad, no solo ha sido utilizada muchas veces, sino
que ha sido usada con maldad, y por interés ha sido vapuleada
hasta hacer de ella una palabra tan simple como:
mesa,
silla,
cama,
etc.
Tampoco es sencillo decir CREO en la amistad,
porque la amistad implica un compromiso que, a veces, nos
queda demasiado grande.
La amistad implica,
una entrega autentica hacia el amigo,
una apertura total,
un deseo de compartir todas y
cada una de las cosas que uno posee y es.
La amistad implica enamoramiento.
Un amor que va mas allá del enamoramiento de pareja.
En la amistad se comparten alegrías,
buenos momentos,
felicidad,
pero...
también se comparten tristezas y penas.
Y es allí....donde se comprueba la amistad,
donde el compromiso debe ser grande.
Es muy fácil ser amigos mientras todo esta bien,
mientras las cosas marchan viento en popa pero,..
es muy difícil quedarse allí cuando las cosas están mal,
cuando la tormenta arrecia,
cuando la pena nos invade,
cuando la desesperación y la amargura están presentes.
Ser amigo es aceptar el compromiso total,
es aceptar al otro con todo lo suyo,
con lo bueno y,
con lo malo.
Es comprometerse a cambiar lo malo del otro,
y estar dispuesto a cambiar lo malo propio,
animar lo bueno del otro y
estar dispuesto a poner al servicio común lo bueno propio,
es estar abierto al dialogo franco y profundo,
es transparentar el alma y
aceptar la transparencia del otro con el compromiso que ello
implica,
es poner al servicio común el cofre de los secretos para que
estos estén a buen resguardo.
Creo en la amistad pero...en esa amistad compromiso.
Creo en la amistad que, a través de buenos y malos momentos,
conduce a la felicidad compartida.
Nunca digas amigo si no sientes dentro tuyo ese deseo de
compromiso profundo, de entrega no temporal, sino eterna.
Cuando digas amigo hazlo convencido de que lo decís de
una vez y para siempre.
Nunca digas amigo si no estas dispuesto a la entrega.
Porque si te engañas a ti mismo tarde o temprano te sentirás
fracasado en la amistad,
y creo, que ese debe ser el peor de los fracasos en la vida.

Teresa Llevilao:
‘‘No es fácil, pero tampoco imposible...’’

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