viernes, 4 de abril de 2008

ONCE
Creo que nada de esto es fácil
Claro,
quien imagino que yo afirmaría que esto era muy fácil de llevar
a la practica,
se equivoco.
Nada es fácil en esta vida.
Mucho menos mantener una conducta como la descripta.
No es fácil hacer a un lado el orgullo que tenemos para dar
paso a la comprensión.
Es sumamente difícil comprender los problemas ajenos cuando
tenemos los propios para resolver.
No es fácil acompañar a los demás en sus dolores
cuando nos duele el alma.
Generalmente gastamos mucho tiempo elaborando nuestras
penas y amarguras para que resulte fácil,
de un momento a otro, olvidarlas por las penas y los dolores
de los demás.
Estamos desde hace mucho tiempo convencidos
que de nuestra felicidad la construimos nosotros mismos,
buscando por caminos equivocados,
para ahora pensar que nuestra felicidad se encuentra
en nuestro contacto con los otros.
En ayudar a otros.
En comprender a otros, en familia y no en mi cuarto .
¿Es difícil, sumamente difícil pero...ya estamos acostumbrados
a tomar los caminos fáciles y...
¿cuántos triunfos podemos contar?

El camino es difícil, tengo que acostumbrarme a muchas cosas
nuevas o distintas pero...es el camino.
Es duro ya lo se, no es fácil sonreir constantemente,
puede que a través de esta sonrisa alguien quiera
adueñarse de mi alma y mi alegría,
alguien quiera violar mi identidad.
No me parece bueno hacerme el comprensible, tendré que
cargar con los problemas de mi prójimo y quien sabe por
cuanto tiempo.
Mis problemas son míos y yo los soluciono,
quizá este me da una solución, pero tal vez, no es la que no
es la que busco o espero. Tal vez lo que me diga, no es lo que
quiero oír.
Quizá me da consejos que no me agradan.
No es fácil, no, pero tampoco es seguro que encuentre la felicidad
siendo simplista y rehuyendo a mi compromiso de
amor.
Tampoco es imposible y creo que
hallaré mejores respuestas,
estaré mucho mejor,
construiré mi felicidad sobre terreno firme y sólido,
si dejo de ser simplista,
si desde los sentimientos coloco roca en lugar de arena.
La felicidad se basa en el amor que di y el amor que recibí.

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