INTRODUCCION
Pasar por este mundo,
vivir una larga y próspera vida,
tener un millón de amigos,
una gran familia,
un buen pasar
y no dejar HUELLAS, debe se lo peor que nos pueda pasar.
Es claro que la vida misma nos permite dejar rastros porque, por cierto,
no pasamos por ella desapercibidos.
Muchas cosas de nosotros se reflejaran
en el espacio en el que desarrollemos nuestra vida.
Muchas de nuestras acciones serán recordadas por la gente que nos rodea.
Nuestros trabajos, hablarán de quiénes fuimos
y que hicimos sobre esta tierra.
Nuestra familia recordará escenas de lo que hemos hecho junto a ellos durante el desarrollo de nuestra existencia.
Nuestros amigos podrán contar las anécdotas buenas y malas
que hemos compartido.
Pero nada de ello puede asegurarnos con certeza que al llegar al final de nuestra existencia, hayamos DEJADO HUELLAS.
Porque creo que dejar huellas significa que
hemos gravado con la suficiente profundidad nuestra impronta,
nuestro mensaje ,
nuestra entrega en el corazón de alguno o algunos,
de una o de las muchas personas con las cuales hemos tenido oportunidad de cruzarnos.
Hermoso debe ser, que al final ya, de nuestra vida, alguien pueda decir
que hemos tallado un mensaje de amor en su corazón,
y mucho más hermoso aun, debe ser
saber que hemos tallado muchos, de estos mensajes, en muchos corazones.
Y ….cuanto más hermoso es, ser consciente, que aun ahora, cuando creemos que falta mucho para el final de nuestra vida, estamos dejando huellas,
que tenemos la maravillosa oportunidad de dejar huellas,
porque esa acción va generando reacciones en los otros,
que se manifiestan
en su sonrisa,
en su confianza,
en el amor que devuelven,
en la entrega generosa de su propio corazón.
Pero bien, la pregunta tal vez sea: ¿En quién o quiénes podemos dejar Huellas?
Creo que podemos dejar huellas en todos los seres humanos que nos rodean pero fundamentalmente:
· En nuestros hijos.
· En nuestros hermanos.
· En nuestras parejas.
· En nuestros padres.
· En nuestros amigos.
· En nuestros alumnos.
· En nuestros colegas.
· En quien tiene diferencias contigo.
· En quienes equivocaron el rumbo.
· En quienes tienen dudas.
Hace mucho tiempo que vengo recibiendo cartas de amigos que buscan respuestas para sus inquietudes de vida, están pidiendo que les marque una huella en su corazón que les permita rever sus propias situaciones y les ayude a dejar, también a ellos, huellas en el corazón de los demás.
Las comparto aquí porque tal vez también te sirvan a ti y juntos podamos DEJAR HUELLAS.
Todos podemos, todos sabemos, sólo tenemos que ponernos a trabajar abriendo el corazón, entregándonos sinceramente y con amor.
Todos tenemos derecho a recibir y, sin dudas, recibiremos, en la medida de nuestra entrega.
Demos y recibiremos.
Acompáñenme en esta aventura y no se
arrepentirán.
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