jueves, 30 de julio de 2009


Título III
DEJAR HUELLAS
En nuestros padres

Tal vez como hijo se te ocurra pensar que no es posible dejar huellas en los padres porque ellos son mayores y es a quien corresponde dejar las huellas en los hijos.
La idea que estamos planteando aquí es que todos podemos dejar huellas en el otro, no importa quién sea más grande o tenga más experiencia, el amor puede ser entregado por todos y a todos y de eso se tratan las huellas de las que hablamos, dejar rastros del amor que sentimos por los otros y al igual que dijimos que los primeros en los que debemos pensar los padres es en los hijos debemos decir que aquellos que aun tenemos a nuestros padres es en ellos en quienes primero tenemos que pensar al momento de dejar huellas.
Las costumbres sociales muchas veces van en contra de esto, es como que a una determinada edad ya no es necesario demostrar nuestras amorosas debilidades hacia nuestros padres que los abrazos, los besos, las caricias se reservan a los niños y de los niños a los adultos.
La propuesta aquí es la de siempre cuando me ha tocado hablar de este tema, revertir las costumbres de la sociedad machista y materialista y ponernos las pilas en dar amor a quienes nos rodean.
Nuestros padres deberían ser los primeros en recibir nuestro cariño, nuestra atención, nuestras palabras amables, nuestros abrazos.
Sería una clara forma de retribuirles aquellos besos, caricias y abrazos que nos dieron cuando éramos unos bebes y mucho más que eso, es una forma de retribuirlos por tantos malos momentos que los hicimos pasar en la adolescencia, o les hacemos pasar hoy en día ya seamos adolescentes o personas adultas.
Nuestros padres desde que nacimos estuvieron a nuestra disposición, sufrieron cada una de nuestras enfermedades, soportaron cada uno de nuestros dolores. Trasnocharon cara una de nuestras noches de fiesta y como no tratar ahora de devolverles por lo menos parte de lo que ellos nos dieron.
Tal vez hasta ahora he hablado desde mi adultez y los niños y jóvenes que lean esto creerán que a ellos no les toca.
Pues atentos chicos, a ustedes también les corresponde porque aunque nuestros padres tienen muchas obligaciones con ustedes, sería bueno que ustedes también les demuestren cariño y amo como una forma de compensarlos por muchas cosas que ellos les dan día a día.
Los padres necesitan incentivos, como besos, abrazos, palabras lindas, gestos de agradecimiento, compromiso en lo que nos toca hacer a nosotros, en el cumplimiento de nuestro rol de hijos.
Todos y con cosas no muy difíciles ni elaboradas podemos mostrarles a nuestros padres el cariño y dejar huellas en su corazón.
Que puedan decir nuestras padres, “que buenos hijos tengo”, que se puedan sentir orgullosos de nosotros significa que hemos dejado huellas en ellos.

martes, 28 de julio de 2009


Título II
DEJAR HEULLAS
En nuestros hermanos

Aquí tal vez, algunos crean que no se puede.
La verdad es que si se puede y hasta es deseable que queden, en nuestros hermanos huellas profundas de nuestra relación con ellos.
Sobre todo es importante que los hermanos mayores dejemos huellas en los menores porque ellos podrán así, sacar ejemplo de nosotros.
Cuando tenemos hermanos menores, es cierto,
que se complican un poco las cosas en casa porque, por supuesto, nuestros padres siempre van a tratar de proteger a los más pequeños. Esto no significa que los más grandes sean descuidados o que nos quieran menos. Es simplemente, porque nosotros hemos sido atendido antes, de la misma forma que se atiende a nuestros hermanos más pequeños.
Los hermanos menores aunque no lo demuestren permanentemente, se reflejan en sus hermanos mayores,
siempre están atentos a lo que ellos hacen,
a las cosas que viven,
los lugares que frecuentan,
los amigos que tienen.
Muchas veces tratan de imitar y es entonces cuando, los mayores se ofenden.
En realidad un privilegio que los menores traten de imitar a los mayores, quiere decir que los quieren y les gustaría ser como sus hermanos.
Es por ello que, se transforma en un asunto de vital importancia,
que los hermanos mayores dejen huellas en sus hermanos menores, porque ellos reciben la influencia y tratan de emularla.
Si les damos malos ejemplos ellos harán lo mismo y tal vez aun peor con las graves consecuencias que ello les acarrea y en verdad, los hermanos mayores nunca pretenden hacer daño a sus hermanos menores.
Es importante que los hermanos compartan entre si sus cosas,
sus buenos momentos,
el cariño que los une.
Es realmente bueno que los hermanos puedan mostrarse libremente el cariño que se tienen.
Sería lindo que las familias enseñen a sus hijos a mostrase entre si el amor,
sin vergüenzas ni prejuicios, esto los uniría y los haría crecer .
Los hermanos son los que mejores huellas pueden dejar y estas huelles pueden ser buenas o malas y es por ello que es importante que tratemos de hacer las cosas bien, nadie quiere que los demás y sobre todos los hermanos estén mal.


Carta 2
ME QUIERO IR DE MI CASA

Muchacho
Me decías que estas podrido de tu casa, tus padres, tus hermanos, que te quieres ir.
Que te molestan porque no trabajas y que no entienden que no hay trabajo.
Que te reprochan que estas todo el tiempo de farra y que dormí mucho. Me decías que, te fuiste a estudiar afuera y te volviste porque no te gusto la carrera y ahora no sabes que hacer.
Que todo es para tus hermanos y nada para vos y que por todo esto te quieres ir de tu casa.
Yo te diría en principio que te calmes un poco, que estoy seguro de entender que no es fácil en la época en que vivimos bancarse situaciones como estas.
Es cierto que es muy, pero muy difícil, encontrar un trabajo.
Estoy convencido de que vos mismo estarías mucho mejor, menos molesto y sintiéndote más digno si encontraras un trabajo.
Pero también entiendo que para los padres a veces, se hace difícil sostener a la familia y necesitan ayuda y que muchas veces el hecho de jorobar a sus hijos es para mantenerlos despiertos e interesados.
Para ellos también es doloroso ver a los hijos fracasar en sus estudios, ver como se frustran las ilusiones y como sufren ustedes por no poder hacer lo que desean.
También es entendible que te pidan hacer algo en casa porque ellos no dan abasto y porque quieren sentirte integrado y no tan separado de ellos y tus hermanos.
Por otro lado no es que todo sea ahora para tus hermanos, es que ellos lo necesitan ahora,
cómo tú lo necesitaste antes y lo recibiste,
Con vos hicieron todo lo posible,
te dieron las oportunidades, y no es culpa de ellos el que no hayas podido lograrlo aún.
Tampoco es culpa tuya, solo será necesario rectificar el rumbo, buscar alternativas, no bajar los brazos…
Pero.... no todo está perdido, si te pones a pensar no todo es imposible, aun quedan cosas por intentar, aun quedan cosas por aportar y....vos podes.
Amigo mío, los padres nunca quieren,
a conciencia,
herir a sus hijos,
no son monstruos,
a veces lo hacen sin querer pero si lo piensas un poco, cada una de las cosas que hacen, la hacen pensando en tu bien.
A veces es exceso de celo lo que los lleva a hacer cosas, con tal vehemencia que, hieren sin querer.
Piensa un poco si no hay alguna carrera aquí, en tu lugar para estudiar. Trata de aportar algo en tu casa ayudando en las tareas diarias,
llevándote bien con tus hermanos,
conteniendo a tus padres en sus problemas,
charlando con ellos,
interesándote de sus cosas.
Has crecido, eleva tu autoestima, y trata de apoyar, puedes hacerlo.
Y, aquí creo que hay algo que vos seguramente podes hacer y con la mejor de las ondas, y lograr con ello la aprobación de tus padres:
acercate a tus hermanos,
ayudalos,
trata de comprenderlos y
de empujarlos por el buen camino basado en tu experiencia reciente.
No todo está perdido, el ejemplo de lo que a vos te paso, de las cosas que por una u otra razón no pudiste lograr, tiene que servir para que ellos hagan las cosas de otra forma.
Tu eres el hermano mayor y ciertamente en el corazón, tal vez un poco dolido de tus padres, aun seguís conservando el primer lugar.
Esta en vos refrescar esta posibilidad, con actos sencillo pero generosos y de entrega profunda a tus hermanos.
Los amas, y eso no lo podes negar aunque a veces, parezca que te molestan.
Son tu familia y ellos esperan también de ti.
Y por último te digo, nunca vas a estar mejor en otro lugar que no sea tu casa.
En otro lugar vivirás de prestado, en tu casa tienes derechos.
Aunque esos derechos impliquen obligaciones.
En otro lugar te querrán en tu casa te amarán.
Piensa un poco veras que todo sale bien.

martes, 7 de julio de 2009

Primer TEXTO PRESTADO
La verdad es que no sé a quién pertenece este texto, pero está hecho con tanto amor, que seguramente su autor, me permite publicarlo aquí y por ello le estoy infinitamente agradecido, no solo por poder difundirlo, sino por la gracia de haber podido leerlo y derramar algunas lagrimas cada vez que lo hice.
Nudo de amor

En una junta de padres, de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a sus hijos. También pedía, que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad, eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicarse y atender a los niños.
Sin embargo la directora se sorprendió, cuando uno de los padres se levanto y explico, en forma muy humilde, que él no tenía tiempo para hablar con su hijo durante la semana.
Cuando el salía a trabajar era muy temprano y su hijo aun estaba durmiendo.
Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto
Explico, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento a su familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba remediarlo yendo a besarlo todas las noches, cuando llegaba a su casa y, para que su hijos supiera de su presencia, le hacia un nudo en la punta de la sabana que lo cubría.
Eso sucedía religiosamente, todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo sabia, a través de él, que su papa había estado allí y lo había besado.
El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
La directora se emociono con aquella singular historia y se sorprendió, aun mas, cuando constato que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí.
Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante era que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papa le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto por la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo principal, que es la comunicación a través de los sentimientos.
Simples detalles como un beso o un nudo en la punta de una sabana, significaba, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.
Para que exista la comunicación es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por eso que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón de la rodilla, el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor.
Aunque ese gesto sea solamente un nudo.
¿Cuántos nudos has hecho hoy?
Primer TEXTO PRESTADO
La verdad es que no sé a quién pertenece este texto, pero está hecho con tanto amor, que seguramente su autor, me permite publicarlo aquí y por ello le estoy infinitamente agradecido, no solo por poder difundirlo, sino por la gracia de haber podido leerlo y derramar algunas lagrimas cada vez que lo hice.
Nudo de amor

En una junta de padres, de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a sus hijos. También pedía, que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad, eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicarse y atender a los niños.
Sin embargo la directora se sorprendió, cuando uno de los padres se levanto y explico, en forma muy humilde, que él no tenía tiempo para hablar con su hijo durante la semana.
Cuando el salía a trabajar era muy temprano y su hijo aun estaba durmiendo.
Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto
Explico, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento a su familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba remediarlo yendo a besarlo todas las noches, cuando llegaba a su casa y, para que su hijos supiera de su presencia, le hacia un nudo en la punta de la sabana que lo cubría.
Eso sucedía religiosamente, todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo sabia, a través de él, que su papa había estado allí y lo había besado.
El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
La directora se emociono con aquella singular historia y se sorprendió, aun mas, cuando constato que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí.
Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante era que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papa le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto por la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo principal, que es la comunicación a través de los sentimientos.
Simples detalles como un beso o un nudo en la punta de una sabana, significaba, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.
Para que exista la comunicación es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por eso que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón de la rodilla, el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor.
Aunque ese gesto sea solamente un nudo.
¿Cuántos nudos has hecho hoy?

jueves, 2 de julio de 2009

Carta 1.
NO SE QUE HACER CON MIS HIJOS ADOLESCENTES

Amiga me contabas que no sabías que hacer con esos hijos adolescentes que tienes, que desde que te separaste es siempre una lucha, entre vos y tu ex.
El les da todos los gustos que tú no quieres darles porque sabes que no es bueno para ellos pero….obviamente los compra.
Estas preocupada porque no se responsabilizan con la escuela, porque uno de ellos ya no quiere estudiar pero…tampoco te ayuda con la tarea de mantener el hogar.
Trabaja solo un rato con vos y desaparece y surge siempre el comentario: “ya no se qué hacer”.
Lamentablemente amiga, cargas con esta pesada responsabilidad de haber elegido, alguna vez en la vida, a la persona que creías seria tu compañero de toda la vida y de pronto, te diste cuenta que si bien no fue un error al principio todo se derrumbo.
Esto hizo que los hijos lo sintieran y resintieran de modo que aun inconscientemente, te lo hacen pagar día a día.
Vos lo sufrís así porque estas con ellos,
porque te hiciste cargo
y cada actitud negativa de ellos, te parece una injusticia,
¿Porque a mi, que me hice cargo, que los seguí criando que los tengo conmigo?: te preguntas.
Y la pregunta que me surge a mi es: Por qué no a vos?
¿Con quien, van a descargar sus problemas causados por esa separación que ellos no buscaron, ni quisieron?
No te estoy haciendo cargo a vos, solo que si no hacen lo que hacen contigo, porque no se los permitís,
buscarán otras alternativas que tal vez, sean mucho peores y que tengas que lamentar en el futuro, mucho mas.
Yo te diría que, si bien es traumático para ti,
deberás tener paciencia hasta que los chicos elabores este duelo, son solo adolescentes.
Eso…..adolecen de la responsabilidad necesaria para poder actuar de modo más adecuado y menos doloroso para vos.
Seguí dándoles cariño.
No les hables con reproches, no te muestres víctima.
Muéstrate amorosa, cariñosa, comprensiva.
Habla con ellos como si lo hicieras con adultos.
Te acuerdas cuando estudiábamos psicología y nos decían que a los bebes hay que hablarles con palabras adultas, claras sin todas esas piruetas que los padres hacíamos hablando a media lengua porque pensábamos que no nos entenderían de otro modo?
Pues si.
A los adolescentes hay que hablarles con palabras adultas pera que las vayan procesando y vayan entendiendo la vida que les espera cuando estén entrando al mundo adulto.
Cuando salgan de su estado actual.
Y para que no se sientan subestimados, porque eso es lo que hacemos a veces con los niños y los adolescentes, los subestimamos.
Pensamos que no nos van a entender o no va a saber responder con madurez a las distintas situaciones.
Su padre les ofrece auto, un lugar donde hacer cosas a las que vos les tienes miedo.
Vos ofréceles amor,
refugio,
un hogar donde sentirse protegido,
donde su madre amorosa actúa sin reproches ,
sin cuestionamientos,
donde se los empieza a tratar como personas capaces de entender y donde se les tiene paciencia.
No te desesperes, trata de que sigan la buena senda pero confía en lo que les enseñaste desde chicos.
No los subestimes, ellos podrán parecer muy confundidos, pero el instinto les hará, siempre, buscar el amor de madre que tu sola, le puedes ofrecer.
Me decís al final de tu carta “ se que son buenos chicos” y claro, como no lo vas a saber si vos les enseñaste a ser como son .
Pero ahora debes confiar en eso que les inculcaste y
tratar de reafirmarlo con esa confianza.
Estate atenta,
pero no aterrada,
vigilante no desesperada.
No pierdas la cordura.
Mantente sensata.Y confía, falta poco, salen de la adolescencia y tendrás los mejores hijos del mundo.