TITULO VIII
DEJANDO HUELLAS
En quien necesita de un buen consejo
Carta 9. A un casi adolescente, futuro papá.
Querido amigo
Me contabas de tu preocupación porque “ metiste la pata” con tu novia, que tenes sólo 17 años y serás papá en unos meses.
Yo se que seguramente te han dicho muchas cosas, alguna de ellas no te gustaron e incluso te causaron dolor.
Yo te diré que no eres el único que se encuentra en esta situación, no por ello se justifica el hecho de no haberte cuidado cuando debías hacerlo pero... ya está.
Ahora hay que enfrentar las cosas, y a pesar de que aun te falte madurar, hacerte cargo de la situación.
Una vida es una vida y el hecho de que no haya sido pensada no justifica, bajo ningún punto de vista, su eliminación.
Esa criatura, que está dentro de tu novia, es el mayor milagro del que pueden participar vos y ella, el milagro de crear a un ser humano.
Cuando nazca algo te hará cosquillas en el corazón y te llenará de orgullo. Ese orgullo debes mantenerlo desde este momento y para siempre para criar a ese hijo con el mayor amor del que sean, ustedes, capaces de dar.
Lo ideal es que lo críen en pareja, aunque no sea viviendo juntos porque, son muy jóvenes aun para armar una familia. Y si la vida los separa, por esas cosas que a veces nos depara el destino, nunca dejen de amar a esa criatura, que en algún momento engendraron con amor.
Ahora, hablemos un poquito del futuro inmediato, de los nueve meses que quedan por vivir hasta el nacimiento.
El niño o la niña que se está gestando desde muy chiquita entiende, siente el amor que sus papas le brindan. De la mamá, lo sienten con más fuerza porque está unido a ella. Siente sus alegrías y sus tristezas.
Debes tratarla bien, hacerla feliz porque, a través de ella, haces feliz a tu criatura. Y cuando la panza crezca acaríciala porque estarás, de este modo, acariciando a tu hijo y él lo notará.
No te asustes trata desde ahora , de ir tomando conciencia de la gran y hermosa responsabilidad que te cabe y ten en cuenta que si tenés mucho amor para tu criatura ya tenés una buena parte, del que hoy te parece un problema, solucionado.
Y, una cosa más, por lo que más quieran nunca jamás le hagan creer a tu hijo que ha nacido por accidente. El no es responsable de lo que ustedes hicieron y, para ustedes también, fue un acto de amor con consecuencias inesperadas pero un acto de amor al fin.
El hijo lo único que tiene que sentir, sin dudas, es el amor de sus padres.
Los reproches, si es que caben, a mi me parece que a esta altura del partido, se reservan para ustedes.
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