
Dana Parisi:
‘‘...el diálogo es siempre de a dos o más...’’
TRES
Creo en el diálogo
Si quisiéramos dejar caer las caretas que normalmente utilizamos
para rehuir al compromiso de
amor frente a los demás, nos daríamos cuenta que no hay
cosa mas hermosa y reconfortante que una buena charla,
con el hijo,
el amigo,
la esposa,
el esposo,
el novio,
la novia.
El dialogo siempre es DE A DOS o mas, puedo hablar conmigo
mismo pero...,las
conclusiones, son mías y solamente mías y, mas de una vez,
las mismas de ayer, y de antes de ayer.
El dialogo abre el panorama,
facilita las decisiones,
aclara las cosas,
fortifica el corazón,
llena el alma.
Podemos dialogar sobre un millón de cosas pero, el diálogo
mas hermoso es el que se basa en
como estas:
como estoy,
como te sientes, como me siento,
cual es tu problema, te cuento los míos,
conozcámonos,
fortalezcamos nuestros lazos familiares (para padres e hijos,
entre hermanos, etc.)
Conozcámonos, puede ser un buen tema para aquellos padres
que están un poco alejados
de sus hijos, para recuperar a los padres cuando hace tiempo
que no hablamos.
No es fácil iniciar un diálogo entre padres e hijos, sobre todo,
varones con varones,
hay orgullo,
hay vergüenza,
hay competencia,
pero no es imposible, es mas, debería ser una obligación.
Que bien nos sentimos al saber que hay un dialogo abierto,
un canal de comunicación
permanente, que no hay cansancio, vergüenza o mala voluntad
que justifiquen la falta de dialogo.
No es fácil, decíamos antes, porque a veces hay poco tiempo
y la falta de un canal permanentemente abierto
a la comunicación,
que se basa en la confianza,
en el saber que el padre esta siempre presente,
en saber que seremos escuchados atentamente,
que seremos comprendido,
en que seremos aconsejado con amabilidad,
en que no habrán gritos,
reproches,
ni agresiones .
Sin lugar a dudas, y aunque parezca repetitivo, debemos decirlo,
esta situación solo se da en una familia donde faltan los
abrazos, faltan las demostraciones permanentes de cariño
reciproco.
Pero no es imposible, se puede iniciar el diálogo con constancia,
y si no renunciamos fácilmente a intentarlo un y
otra vez, hasta lograrlo.
Los padres deben insistir sin presionar.
Los hijos deben insistir sin cansarse.
Con pequeños gestos,
con amabilidad,
con caricias,
con sonrisas,
con abrazos,
con pequeños presentes,
con palabras amables,
con consejos dados de buena voluntad,
con buenas ondas,
con interés por lo tuyo, por tus cosas,
con estar siempre atento, dispuesto y generoso.
Con mucha creatividad......

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